La moral del docente

Llevo ya algunos años en esto de la prensa educativa. Desde que llegué hay pocas cosas que haya oído más que la profesión docente no está socialmente considerada, la autoridad docente ha desaparecido, los profesores están quemados…

Y siempre he estado con la mosca detrás de la oreja, con la sospecha de que se trata de una de esas profecías autocumplicas, que a fuerza de repetirla acaba calando en la mente de quienes la escuchan o la propagan. Y en este caso, tengo la sensación de que los sindicatos de la enseñanza tienen mucho en lo que pensar. Pero no solo ellos.

Desde luego la clase política, en muchos momentos tampoco ha cumplido demasiado con los profesores. Nombrar el Estatuto de la Función Pública Docente, aparcado desde el otoño de 2007, tal vez sea el mejor ejemplo. Pero no el único.

Mientras en muchas regiones se habla de leyes de autoridad del docente, de ofrecerle la condición de autoridad pública, se les tacha de vagos, manipuladores y politizados cuando protestan por los recortes que se realizan sobre el sistema público de educación. Difícilmente puede conseguirse la cuadratura del círculo, la verdad.

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