Y vuelta

Me tengo que disculpar. Hace ya unos días que ando de nuevo por Madrid, sentado en la mesa de trabajo e intentando ponerme un poco al día, pero todavía tengo la cabeza a medio camino entre la realidad y la playa.

El caso es que, como supongo que era de esperar, las noticias educativas este septiembre no suenan demasiado alentadoras, para nadie en general… Continuamos hablando de recortes, el IVA que sube, la prima de riesgo, las becas de comedor, la tasa tupper que pagarán los alumnos que lleven tartera al cole, etc… Seguramente, todavía no lo hemos visto todo y la espiral de dificultades seguirá aumentando la velocidad.

No tardaremos mucho en ver y oír de todo sobra la nueva ley de educación que el Ministerio de José Ignacio Wert prepara, y eso supone que leeremos y escucharemos críticas y vítores sobre las maravillas y los terribles defectos que supondrá un nuevo cambio legislativo que no solo es eso, sino que será darle la vuelta al calcetín del sistema educativo.

Esto habrá que aliñarlo con la educación diferenciada y el cacareo sobre lo estupendo que es separar a chicas de chicos y vicecersa para que su desarrollo escolar sea óptimo. Y sobre la obligatoriedad que unos creen que tiene el Estado a la hora de subvencionar esta elección de las familia. Aquí habría una discusión larga y tendida sobre el papel del Estado en la vida de las personas. Aunque resulta cuando menos perturbador que muchos de aquellos que defienden la necesidad de unas administraciones lo más raquíticas y poco intervencionistas posibles, defiendan la subvención pública a empresas privadas. A mí no me cuadra mucho, pero bueno. Esto, sin hablar del carácter en sí de lo que supone la segregación de alumnos.

También habrá que ver el número y capacidad de movilizaciones de los sindicatos que aparecen desde hace ya meses un tanto dormidos ante los retos que a ellos mismos, como estructuras, les acosan (fin de subvenciones y eliminación de liberados). Ya están algunas señaladas el día 12 y el 15 de septiembre, más genéricas. También se han anunciado algunas huelgas, pero parece que la vuelta al cole está costando para ponerse de acuerdo con un calendario.

Y mucho más, la supresión de los consejos escolares de centro como órganos decisorios (¿es incompatible la democracia en los centros educativos con la “excelencia”?)… La participación de las familias es muy exigua en nuestro país, y si, además, las pocas cosas en las que tienen capacidad de decisión desaparecen, ¿en serio alguien cree que vayan a participar más? Tal vez si se diera la oportunidad de que las madres (son ellas quienes fundamentalmente acuden) y los padres tuvieran horas de permiso para acercarse a los centros docentes para participar y decidir, así como si se consiguiese que sintieran en centro educativo como algo propio y no como el lugar al que envían a su progenie durante una horas…

Como no quiero alargarme mucho más hoy, no nos meteremos mucho en el barrizal sobre las cifras de cuántos profesores y profesoras dejarán de trabajar este año, y cuanto aumentará la ratio, o si cabrán todos los alumnos en las aulas de los institutos y todo eso. Ya dijo el ministro que había que dejar de mirar a la educación por este tipo de cifras, que no tenían tanto peso en la educación como se había dicho hasta ahora…

Espero que quienes hayáis tenido vacaciones, las hayáis disfrutado. Que, a pesar de ser un lugar común, este otoño va a ser calentito.

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