Vintage educativo

Que lo viejo siempre vuelve es una cosa que los diseñadores de moda y la gente que compra en H&M saben perfectamente. Pero que para ir hacia el futuro, para encarar el siglo XXI hagamos vintage educativo… guau.

La Ley General de Educación, la de 1970, esa en la que gentes como yo nos criamos, fue la encargada, antes de la muerte del dictador español, de suprimir las reválidas, ese invento maravilloso que servía perfectamente para que la chavalada española continuase sus estudios en función de sus “capacidades”. Vamos, ese instrumento que supuso el cierre a la educación media y superior a generaciones y generaciones de españoles. Solo algunos afortunados consiguieron superarlas, una tras otra, e incluso, llegaron a la Universidad. Oh, milagro.

Ahora, vuelven. Dicen el Ejecutivo de Mariano Rajoy, y su ministro de Educación, José Ignacio Wert, que poniendo pruebas se aumentará notablemente el rendimiento académico de los y las jóvenes españoles. Ciencia infusa, mediante, imagino. Primaria, Secundaria y Bahillerato. Ahí es nada. Bueno, veremos en unos años qué ocurre. Veremos en unos años, cuando dejen de utilizar los datos educativos de los gobiernos “socialistas” y comencemos a ver los resultados educativos de la reforma “popular” de la educación. Tiene poco, sin duda, de popular. Más de populista, demagógica y falta de interés por lo que cuentan los datos, por lo que cuentan las lecturas a medio plazo.

Pero las reválidas son solo una de las muchas pinceladas de la nueva reforma de la ley de educación, la séptima en estos años.

También hay en el texto la creación de una FP Básica que supone la eliminación de los PCPI, unos cursos que dudo que nadie sepa en este país, a ciencia cierta, si consiguieron o no lo que pretendían. En ellos, al menos, se abría la puerta a conseguir un título de Secundaria Obligatoria que la Garantía Social no ofrecía.

Con la nueva FP Básica se cierra de nuevo la puerta a esta posibilidad. La salida que se da es conseguir una cualificación profesional de nivel 1, la menor, y si el estudiante quiere continuar subiendo tendrá que pasar por un examen para conseguir entrar en el Grado Medio. Más pruebas. Y si no lo consigue, pues al mercado de trabajo. Si lo encuentra dadas las circunstancias. Eso sin tener en cuenta que la previsión es que en unos años el 85% de los trabajos requieran una cualificación profesional que esta FP no ofrecerá.

Dado que, además, el Ministerio quiere que los alumnos sean atendidos según sus intereses y capacidades, también se suprimen vías de Bachillerato como la artística relacionada con música y danza y, además, se dará más importancia a las asignaturas “instrumentales”: Lengua y Matemáticas, frente a ese exceso de optativas que dice la Administración que existe, pero que nunca explica realmente. Es decir, que para flexibilizar el sistema lo hacemos más rígido y estrecho.

Esta cuestión, la de decir una cosa y su contrario, es una de las que más me sorprenden de este Gobierno. La flexibilidad se consigue con más rigidez (¿?); el éxito escolar se consigue poniendo más obstáculos (¿?).

También me pasma la manera en la que se utilizan los datos de informes y evaluaciones internacionales. Critican duramente las cifras de fracaso y abandono. Lógico. Hace dos años superaban ambas el 30%. Hoy, por el curso pasado, rondaban el 26%. La variación favorable de entre 4 y 5 puntos porcentuales nadie parece verla ni querer pensar en sus causas. Desde luego, la situación económica del país ha hecho mucho para esta mejora pero, ¿por qué no sacar provecho?

Cuanto todo el mundo habla de la importancia de la Educación Infantil para un mejor desarrollo y mayores éxitos académicos, el Ministerio de Educación asegura insistentemente que esta etapa es asistencial. La misma Monserrat Gomendio, secretaria de Estado de Educación, ha defendido esta postura oficial del gobierno, y fue capaz de mantener la compostura cuando presentaba el informe Panorama de la Educación y un técnico de la OCDE dijo que estaba probado que cuanto antes comenzara la escolarización de los niños mejores resultados se cosechaban en el informe PISA. Sí, ese informe que no se les cae de la boca, ese que es la razón de Estado que se esgrime para dar más horas de lengua y matemáticas. Hay que superar la prueba como sea… El fin justifica los medios.

Y estos días se conocerán el anteproyecto de Presupuestos Generales del Estado… A ver hasta qué década nos lleva el vintage.

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1 comentario

Archivado bajo No ficciones

Una respuesta a “Vintage educativo

  1. Es una más de todas sus contradicciones: el profesorado es la base del éxito del sistema educativo y vamos recortándole beneficios, tiempo no lectivo, sueldos, independencia, etc. En fin, que esto va directo al desastre, pero lo peor es que va avalado por un Gobierno abiertamente inútil y disfrazado de progresista. Como dijo un amigo, sí, progresista: cada día es más inepto.

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