Ingeniería social

Al principio de la legislatura, hace ya un año, casi recién nombrado José Ignacio Wert como ministro de Educación, recuerdo haberle escuchado en alguna rueda de prensa o similar, que los recortes, por entonces increíbles (nos faltaba lo mejor todavía) no eran si no eso, recortes, que el modelo educativo que querían implantar nada tenía que ver con aquello, y que, además, no se trataban, todas esas medidas que estaban tomando, de ninguna clase de ingeniería social.

Bueno, excusatio non petita, accusatio manifesta, que me decía mi padre siempre. Y con el paso de los meses hemos comprobado, y vamos a seguir haciéndolo, que la ingeniería social se ha puesto en marcha y no va a parar hasta que le den la vuelta a lo poco que queda ya por voltear.

Empezaron con recortes en los servicios públicos que hoy día han sido recortados y nuevamente recortados. Una y otra vez. El objetivo del Gobierno, por ejemplo, es dejar el presupuesto en Educación con respecto al PIB por debajo del 4%, lejos del soñado 6%.

Han suprimido personal en todas partes y en todas direcciones, pero no ha sido en un acto irracional o compulsivo. Ha sido una decisión bastante meditada. Primero nos han colapsado de miedo e individualismo, luego nos han desposeído de los derechos que creíamos seguros y, después, nos dicen que más individualismo es necesario. Que cada uno se busque la vida como pueda, que no hay nada seguro, y que la solidaridad comunitaria no vale para nada, no sirve.

Sálvese quien pueda se queda en poca cosa.

Pero no solo de educación vive el hombre. El asalto en España es de tal magnitud y en tantas direcciones, que la verdad, es fácil perder la cuenta y la perspectiva. A todo aquel que protesta, se le reprime con una virulencia que parece desmedida (el despliegue policial en Madrid no responde en absoluto a la situación social, al menos, no todavía); cambios previstos para el Código Penal desproporcionados que convierten en potenciales delincuentes a todas y cada una de las personas. A esto hay que sumar una subida de las tasas que hace prácticamente imposible el acceso a la justicia de la mayor parte de la población. Hace no tanto el 60% de la sociedad española no ganaba 1.000 euros al mes. Ahora mismo, con más de cinco millones de parados, la verdad, imagino que el porcentaje creció.

La sanidad dejó de ser un servicio universal para toda la población. Parece que ya no somos una sociedad solidaria, ahora podemos prescindir de algunos de nuestros miembros. Y no hablo de las personas sin papeles que son quienes primero se quedaron sin derechos (humanos), sino de muchos “españolitos” que no han cotizado a la seguridad social lo suficiente por haber tenido unas vidas precarizadas. Esos, también, al hoyo. Como dijo y resumió perfectamente la hija de Fabra: “Que se jodan“.

Devolver el aborto al código penal y asegurar que hay violencia estructural contra aquellas mujeres que quieren tener hijos y que prácticamente se ven obligadas a abortar, no tiene nombre. Sobre todo cuando efectivamente hay una violencia estructural que les impide hacerlo, tener hijos, porque en las empresas no se las contrata si tienen marido, son jóvenes y les gusta los niños. En vez de criminalizar a las mujeres que quieren abortar, ¿por qué el ministro de Justicia no pidió que se metiera mano a la legislación laboral para proteger a las mujeres en estas situaciones? En vez de esto, la reforma laboral las dejó todavía en una situación peor, más desprotegida frente al empresario.

La reforma laboral es otro de los hitos de este gobierno que más rápidamente nos conducen a la servidumbre. Ya, ya lo han conseguido después de décadas, tienen su despido libre y gratis en cualquier circunstancia y situación. Y todavía dicen que ya empieza a dar sus frutos. Pero no se refieren, claro, a la creación de empleo, si no a su destrucción, imagino. La multiplicación de ERE ha sido grandiosa, al igual que el número de parados y su porcentaje. Siempre récord.

Para que estos parados, eso sí, no se acostumbren a vivir  a la sopa boba, chupando del bote, bajamos la prestación por desempleo (que sale de los salarios de todas las personas trabajadoras, así como de aquellos que pagan sus impuestos, etc.) para que no se “desincentiven” a la hora de buscar trabajo. Como encontrarlo es relativamente fácil, “que se jodan” de nuevo.

En cuanto a la educación, bueno, el presupuesto ha descendido a más o menos a lo que era hace cinco años (y sigue bajando) y la reforma planteada a la comunidad educativa ha gustado tanto que se ha pedido una prórroga para estudiarla. Incluso algunas de las autonomías del PP están pasando tiempos complicados a pesar de que en el Ministerio están los “amigos”.

Frente a las declaraciones oficiales de diálogo, búsqueda de consenso e incluso, posibilidad de pacto, lo que han dejado claro las acciones del ministro es todo lo contrario. No negociación. No diálogo. Nada. La nada. Se abrió una cuenta de correo para que la gente enviara sus aportaciones sobre un texto tan genérico que poco o nada tenía que ver con la ley y poco, poquísimo más. La verdad.

Está claro que el PP no tiene que negociar porque tiene una mayoría absoluta, por mucho que a muchos nos parezca esto discutible. Pero a veces la neolengua utilizada resulta insultante.

El caso es que, finalmente, enormes capas de la sociedad se verán y se ven fuera de la propia sociedad. Ya no nos sostenemos unos a otros y el pacto social está cambiando. Quienes más difícil lo tenían, lo van a tener peor: peor y más cara sanidad (semi) pública; peor y más cara educación (garantizando solo a los mejores poder llegar hasta el final y más allá); peor y prohibitiva justicia; criminalización de la disidencia (sea esta de la forma que sea); vuelta a los valores predemocráticos en cuanto al papel de la mujer; las personas dependientes, vuelta a lo mismo, se trata de problemas “privados” y así se quedará la cosa… Y un largo etcétera.

Mientras tanto, las rentas más altas, ni tocarlas. A los bancos (mientras continúan con los desahucios de familias enteras) se les facilitarán miles de millones (deuda privada convertida en pública)… Y así, en esas estamos.

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2 comentarios

Archivado bajo No ficciones

2 Respuestas a “Ingeniería social

  1. Pepe

    No es ingeniería social, es q son el partido de la libertad: libertad de los delincuentes ricos contra las víctimas pobres, de empresarios sin escrúpulos contra asalariados sin derechos, de hombres contra mujeres, de la libertad de elección del alumnado por parte de los centros, de la iglesia a imponer su forma de ver el mundo con la ley y a no pagar impuestos, de elegir libremente toda la salud q la tarjeta de crédito te permita comprar… Así es el ala liberal del PP…

    • A pesar de que estoy de acuerdo en muchas de las cosas, no es solo un problema de este gobierno, me temo. A parte de que ese modo de capitalismo les sea muy satisfactorio, antes de este gobierno hubo unos cuantos puntos oscuros que ayudaron, mucho, a estar donde estamos…

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