Esto me queda grande

señoritas copia

 

Lo admito, no doy abasto con el tema de la nueva ley de educación… Efectivamente, el borrador que “presentó” el ministro Wert a las consejerías de Educación de las comunidades autónomas ayer ha cambiado algo el primer texto original, pero ya no sé si a mejor o a peor, la verdad.

Al menos han tenido cierto decoro en la exposición de motivos como para quitar de en medio todas las referencias a la competitividad, la lucha por el éxito, la economía y la “arena internacional”. Pero poco más.

El interior está plagado de un compendio de naftalina difícilmente imaginable hace tan solo un año, y menos. ¿Quién iba a pensar de nuevo en las reválidas suprimidas allá por 1970? ¿quién iba a pensar en ver de nuevo la Religión acompañada de la asignatura de Ética? Pero, no solo… Hay muchas cosas “nuevas” también.

Ahora, si quieres que la lengua vehicular de tus niños sea el castellano, estés donde estés, pues nada, le pasas la nota a la administración educativa de turno para que apoquine el colegio privado de turno (en el caso de que no haya oferta pública o concertada).

También se da potestad a la dirección de los centros para que “elijan” al personal docente. No sé qué clase o cuántas repercusiones tendrá esto sobre la función pública docente puede llegar a tener esta medida. Como la que le abre las puertas a la Comunidad de Madrid (y a todas ahora) para que contraten personal “experto”; la forma decorosa de saltarse la entrada a la función pública docente y traer personas que dominen el inglés para que den clase (aunque no tengan habilitación de ningún tipo)…

También está muy bien lo de las reválidas. Bueno, que no se llaman así, que no queremos acordarnos de la dictadura que las implantó con tanto éxito (hasta los 80 España no erradicó el analfabetismo). Se llaman pruebas externas que, en cualquier caso “serán aplicadas y calificadas por profesorado externo al centro”, porque, como todo el mundo sabe, los docentes que tienen los estudiantes no son de fiar y puede ser que les aprueben aunque sean pobres o medio tontos.

Y más, más… la verdad es que cada párrafo es una nueva sorpresa… “Las Administraciones educativas publicarán los resultados obtenidos por los centros docentes adecuadamente ponderados en relación con los factores socioeconómicos y socioculturales del contexto en que radiquen”. Ahí tenemos unos buenos rankings de centros. Está claro que la libre competencia es la mejor manera de mejorar los datos de fracaso y abandono escolar tempr… oh wait…

O mejor: “Los centros estarán dotados de los recursos educativos, humanos y materiales necesarios para ofrecer una enseñanza de calidad y garantizar la igualdad de oportunidades en el acceso a la educación”. Esto es algo que ya se está cumpliendo hoy día, después de la caída presupuestaria de más de 6.000 millones de euros y la desaparición de no se sabe cuántos profesores del sistema. Pero ya dijo el ministro que los inputs no tienen mucha importancia. De ahí que se viera la necesidad de que el presupuesto educativo, en vez de acercarse al 6% del PIB como cualquier país querría, llegará al 3,9% para 2015… y así.

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